Escenario: Calle de José Abascal, entre Santa Engracia y Fernández de la Hoz, 2:30AM
En unos 300 metros, he tenido interacción con tres (3) borrachos, definiéndose borracho como alguien que va mucho peor de lo que iba yo. Todo empieza en la esquina con Santa Engracia, tras despedirme de una amiga con la que he ido a un concierto.
Borracho 1. Nivel de articulación razonable. Me aborda para decirme que mi amiga está enamorada de mí (nos ha visto despedirnos con un abrazo y dos besos en las mejillas), le digo que somos amigos desde hace muchos años. Me responde que si yo estoy enamorado de ella, me remito a mis declaraciones anteriores. Me dice que soy un tío genial, que su casa es mi casa, que curra aquí (señala un bar) y que me pase a verle. Se llama ¿Federico? ¿Felipe? ¿Facundo? y, al parecer, somos BFF.
Borracha 2. Nivel de articulación desconocido. Me saluda y en ese momento es abordada por ¿Fulgencio? Se pasa los siguientes 30 segundos apartando lo que parecen ser 10 pares de manos (de ¿Fidel?) de su anatomía, situación que aprovecho para alejarme. No me dice su nombre.
Borracho 3. Nivel de articulación muy bajo. Me pregunta por un bar abierto, le digo que está la cosa chunga. Me dice que nos vayamos de copas, que tiene 3 euros. Declino cortésmente el plan, a pesar de ser inmejorable, porque mañana madrugo. Me comenta que es euskaldún y que si es que no quiero irme de copas porque "nosotros matamos gente", le digo que yo soy vasco y que no creo que los vascos maten gente, así en general. Me dice que me va a matar porque soy un confidente de la policía. Asumo que con la curda que lleva no va a poder hacer mucha puntería, incluso en el remoto caso de que esté armado, y sigo mi camino. Me pregunta que dónde hay un bar abierto, sigo mi camino calle abajo. Profiere amenazas contra mí y el resto de "españoles". La absoluta falta de acento vasco me hace pensar que es realmente de Murcia.